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Las franquicias están en auge. Este modelo de negocio lleva años creciendo y cada vez son más los negocios que deciden expandirse a través de una red de franquicias.
Sin embargo, “no es oro todo lo que reluce”.

Las franquicias de “Humo” o también conocidas como “paquetes de licencia de escaso o nulo valor patrimonial”. Es la denominación de una gran cantidad de modelos de negocio franquiciados que actualmente se encuentran flotando dentro del ámbito comercial español.

Desde los inicios de la recesión económica en el año 2009, muchos usuarios no especializados en la materia vieron en el sistema de franquicia una salida laboral estable para sus vidas.

Lamentablemente en España, el contrato de franquicia está pobremente regulado, y socialmente huérfano de un régimen normativo especial aplicado a las normas privado-contractuales. En la actualidad tan sólo existe una norma en donde el regulador dedica un precepto al régimen precontractual que debe aplicarse a los franquiciados.

Esta situación de ausencia absoluta de una regulación completa del contrato de franquicia, y por ende de una total desprotección del franquiciado, es aprovechado en la actualidad por muchos “caraduras” con el único fin de enriquecerse lo más rápido posible a costa del esfuerzo de los demás.

Regulación del Contrato de Franquicia en EE.UU.

El contrato de franquicia o “Frachising Contract” tiene su origen en Estados Unidos. Actualmente se encuentra regulado mediante el Reglamento de Franquicias de la “Federal Trade Commission” (FTC).

El desarrollo de la regulación sobre franquicias en España está a años luz de la normativa Norte Americana en cuanto a la protección del franquiciado frente al franquiciador.

Existe un documento denominado “UFOF”, esto es Uniform Franchise Offering Circular o Circular de Oferta Uniforme de Franquicia.

Este documento establece con detalle 23 aspectos obligatorios de información que todo franquiciador tiene que poner a disposición del franquiciado, 10 días antes de firmar cualquier documento o entregar cualquier cantidad de dinero


Información tal como:

  • Litigios existentes de la marca.
  • Estados financieros de la Matriz
  • Información sobre la existencia de asociaciones de marcas comerciales específicas para los franquiciados
  • Información sobre el volumen de negocio.
  • Recompras de materiales tras la finalización del contrato.
  • En los casos de franquiciados extranjeros, éstos tienen que recibir una auditoria del franquiciador de acuerdo con los estándares generalmente aceptados por el gobierno de EEUU.


En 15 de los 50 estados que conforman USA, el gobierno regula la oferta y la venta de franquicias: California, Hawái, Illinois, Indiana, Maryland, Michigan, Minnesota, New York, North Dakota, Oregón, Rhode Island, South Dakota, Virginia, Washington y Wisconsin

En 26 estados tiene leyes de “Oportunidad de Negocio”. En la mayoría prohíben la venta de franquicias, como oportunidad de negocio, a menos que el vendedor les entregue a los compradores potenciales un documento de información precontractual presentado en una agencia estatal designada.

Parece lógico pensar, que con una normativa especial donde se regule expresamente el contrato de franquicia en España, en todas sus fases (igual que en EE. UU.), se podría evitaría la aparición de “franquicias de Humo”, y aportaría seguridad jurídica al franquiciado. Algo inexistente en la actualidad.


Regulación del Contrato Franquicia en España

En contraposición en España, como seguro ya todos sabéis, la ley existente dedica un solo artículo donde establece el plazo de 20 días antes, como mínimo, de la firma del contrato; precontrato o antes de entregar ninguna cantidad de dinero al franquiciador.

El franquiciador tiene la obligación legal de poner a vuestra disposición una información tasada, detallada en el Art.3 de la Ley del Comercio Minorista, RD 201/2010 de 26 de febrero.

Del el Art.3. e) se deduce que el franquiciador no tiene obligación de entregar unas previsiones de cifras de ventas o resultados de explotación (Plan Financiero). Eso sí, en caso de hacerlo, dicha información debe ser veraz y no engañosa. Basada en experiencias o estudios que estén suficientemente fundamentados.

Nuestra experiencia es que, en la mayoría de los casos, el franquiciador presenta al potencial franquiciado unos Planes Financieros que nada tienen que ver con la realidad. No están basados en estudios económicos realizados por la marca en la ubicación que te ofrecen. Si no que son planes económicos cuyas fuentes corresponden a locales parecidos, en otras ubicaciones.

Como es obvio, esta forma de elaborar un Plan Financiero para un posible franquiciado inexperto es cuanto menos alarmante.

Es importante tener en cuenta que la mayoría de los estudios económicos no reflejan el margen de beneficio neto real para el franquiciado, después de impuestos. Tampoco se hace referencia a los gastos reales que soportará el franquiciado durante el día a día.

Los tratos preliminares a la celebración del contrato deben estar presididos por la buena fe; la lealtad y la contemplación de los intereses recíprocos. No olvidemos que este modelo de contrato debe inspirarse en el principio “win to win”, es decir, ambas partes deciden colaborar para obtener beneficios. Sin embargo, cada vez es más habitual que el franquiciador potencie sus beneficios a costa de los franquiciados.


¿Cuándo nos damos cuenta de que estamos ante una “Franquicia de Humo”?

En la mayoría de los casos, el franquiciado que acude a este despacho no sabe que ha contrato con una franquicia de este tipo. Es consciente que está en una situación financiera complicada, e incluso extrema, y generalmente aderezada por una sensación de abandono por parte del franquiciador, el cual le sigue girando facturas en concepto de pago de Royalty por un asesoramiento inexistente.

La realidad aflora cuando el franquiciado comienza a investigar quien es el franquiciador. Se da cuenta de que existen más franquiciados en su misma situación de abandono; que el franquiciador no está dado de alta en el registro correspondiente; no tiene cuentas presentadas. etc.

Con la suscripción de un contrato de franquicia, el nuevo franquiciado queda ligado durante un plazo determinado a la única voluntad del franquiciador. No siendo por tanto nunca un empresario independiente.

Por tanto, es esencial contactar con un abogado especializado y con experiencia que os pueda guiar antes y durante la relación jurídica que pretendéis iniciar con tanta ilusión.


En Peña Ochoa & Granados recomendamos confiar esta tarea a un abogado de franquicias especializado en este tipo de contratos. Un experto en la materia acostumbrado a analizar este tipo de documento es la mejor opción para orientarnos acerca de aquellas cláusulas, términos y condiciones que nos susciten cualquier tipo de duda, con el objetivo de evitar posibles problemas en el futuro.


Ricardo Peña Granados

Abogado en Peña Ochoa & Granados

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