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Los contratos de franquicia, especialmente al abarcar una red territorial significante, suelen abordar con frecuencia un pacto de exclusividad territorial entre las partes. Esta cláusula de exclusividad tiene como objetivo el establecer una serie de criterios que fijen el marco territorial en el cual el franquiciado podrá desarrollar su negocio. Con motivo de la creciente frecuencia de los contratos de franquicia, que a su vez se distinguen, desde sus aspectos más esenciales, de los contratos de distribución y agencia, hemos decidido informar al lector del alcance de esta cláusula, así como de los criterios que la componen, y las consecuencias fijadas por la jurisprudencia respecto a un posible incumplimiento.

Es evidente que, en la teoría, esta zona de exclusividad puede ser de carácter muy favorable al franquiciado, pues el mismo se beneficia de una zona en la cual, teniendo presentes las obligaciones correspondientes a su relación contractual, podrá ejercer su actividad comercial de una manera exclusiva, sin intromisión ni del franquiciador, ni de otros franquiciados de la misma marca. En otras palabras, en el marco de una zona exclusiva, el franquiciado se garantiza una protección respecto de la zona pactada, en la cual el franquiciador no podrá designar otro franquiciado que comercialice los mismos productos en la misma zona, salvo pacto contrario. Dicho esto, la descentralización territorial presente en España facilita la delimitación de esta cláusula, que ha de ser fijada en función de un territorio determinado (CCAA, provincia, municipio). Por otro lado, el franquiciado debe de ser consciente de que la zona de exclusividad le obliga de igual manera a respetar los limites territoriales de su competencia para comercializar los productos de la marca. En consecuencia, el principio es que a lo largo de la relación contractual el franquiciado no podrá constituir empresas ni entidades que puedan hacer competencia al franquiciador, y por ende causarle un perjuicio económico.

Es importante aclarar que esta cláusula puede resultar tan favorable como conflictiva en el caso de que el franquiciador decida no respetar la exclusividad de la zona determinada. En este sentido, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en una sentencia del 2012, de acuerdo con la normativa internacional, ha determinado que, a la hora de alegar incumplimientos contractuales esenciales, se debe percibir una frustración del fin perseguido por las partes contratantes, y la frustración de este fin debe de ser imputable al franquiciador.

Por lo tanto, la pregunta que nos debemos hacer es la siguiente: Ante un incumplimiento por parte del franquiciador de la zona de exclusividad, ¿qué opciones tiene el franquiciado para solventar la situación?

  1. En primer lugar, podrá exigir al franquiciador el cumplimiento de sus obligaciones contractuales, sin proceder a actuación judiciales que puedan suponer un ambiente mas tenso entre las partes contractuales.
  2. Cuando el incumplimiento no sea subsanado, y la vulneración de la zona exclusiva sea reiterada e intencionada, el franquiciado tendrá derecho a solicitar una indemnización por los daños y perjuicios derivados del incumplimiento de una obligación esencial del contrato de franquicia, así como la resolución de este. La sentencia antes mencionada del Tribunal Supremo de 2012 quiso aclarar esto: Cuando quede acreditada la vulneración por parte del franquiciador del pacto de exclusiva, la vulneración de tal deber básico comporta una deslealtad suficiente para destruir la confianza exigible en los contratos de colaboración, de ejecución continuada en el tiempo, constituyendo entonces un incumplimiento esencial. Los Principios de Derecho Europeo de los Contratos han querido establecer unos criterios que ayudan a determinar la existencia de una obligación esencial en el marco de una relación contractual: a) la observancia estricta de la obligación pertenece a la causa del contrato b) Cuando el incumplimiento de la parte prive sustancialmente a la parte perjudicada de lo que podía legítimamente esperar del contrato y c) cuando el incumplimiento sea intencionado y de motivos a la parte perjudicada para entender que ya no puede esperar el cumplimiento de la otra parte. La conclusión es la siguiente: en el caso de producirse una vulneración de la zona exclusiva por parte del franquiciado, la jurisprudencia ha aclarado que dicho incumplimiento puede ser causa de resolución del contrato, y susceptible de ser valorado para una indemnización por los daños y perjuicios provocados. En este sentido, una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona ha querido establecer algunos criterios mediante los cuales establecer la cuantía de dicha indemnización (Sección 19ª Sentencia núm. 184/2010 de 14 abril).
  3. Por último, en el caso de que el franquiciado viese su zona de exclusividad vulnerada, podrá llevar a cabo las conductas pertinentes para interponer demanda por competencia desleal. Sin embargo, es importante prevenir al franquiciado que estas acciones han sido en numerosas ocasiones desestimadas por los tribunales de nuestro país, puesto que como bien aclara la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en una sentencia del 2017: el incumplimiento contractual, en el cual se enmarca una infracción de un pacto de no competencia en una zona determinada, no puede considerase por si mismo como un acto de competencia desleal puesto que la deslealtad de las conductas tipificadas en la Ley de Competencia Desleal en principio no nace de una obligación contractual y si de unos deberes generales de conducta. Teniendo esto en cuenta, la conclusión a la que debemos llegar es que el incumplimiento de una obligación contractual nos remite a lo dispuesto en el Código Civil respecto al incumplimiento de las obligaciones contractuales, y no a la Ley de Competencia Desleal.

Nos consta que un numero creciente de franquiciados podrían estar viviendo esta situación, y a todos ellos les sugerimos que actúen con rapidez, puesto que cuanto más se prolonga el problema, más difícil deviene su solución. Una forma sencilla de prevenir este problema es mediante un asesoramiento legal fiable y riguroso, como el que le puede ofrecer nuestro Despacho, que cuenta con una profunda y amplia experiencia en el sector de la franquicia.

Peña Ochoa & Granados, Abogados.