La reestructuración empresarial se ha consolidado como una herramienta clave para garantizar la continuidad y la competitividad de las empresas en un entorno económico cada vez más exigente. En un contexto marcado por la incertidumbre, la inflación y los cambios regulatorios, cada vez más compañías españolas se ven obligadas a revisar su estructura, optimizar sus recursos y redefinir su estrategia para adaptarse al mercado.
Pero ¿qué implica realmente reestructurar una empresa? ¿Qué consecuencias tiene y cómo debe llevarse a cabo conforme al marco legal vigente en España?
En esta Guía Completa 2025, analizamos de forma práctica y rigurosa los principales aspectos de la reestructuración empresarial: su concepto, tipos, cuándo resulta conveniente aplicarla, el marco normativo actual, las fases del proceso y el papel que desempeñan los abogados especializados en reestructuración de empresas.
Índice
Qué es la reestructuración empresarial
La reestructuración empresarial es el proceso mediante el cual una empresa modifica su estructura financiera, organizativa, societaria o de gestión con el fin de recuperar su viabilidad y fortalecer su posición en el mercado.
Aunque suele asociarse a situaciones de crisis, no siempre responde a un escenario negativo. En muchos casos, se utiliza de forma preventiva para mejorar la eficiencia, adaptarse a cambios tecnológicos o redefinir el modelo de negocio.
En términos prácticos, reestructurar significa reorganizar los recursos, pasivos y operaciones con el objetivo de lograr un modelo empresarial más sólido y sostenible. Puede incluir desde ajustes internos —como una reducción de costes o una reconfiguración del equipo directivo— hasta operaciones complejas de fusión, escisión o venta de activos estratégicos.
En España, la figura ha adquirido especial relevancia tras la reforma de la Ley Concursal y la creación de los planes de reestructuración preconcursal, que permiten anticiparse a la insolvencia y preservar la continuidad de la actividad.
Diferencias entre reestructuración, reorganización y refinanciación
Aunque los términos se utilizan con frecuencia de manera indistinta, existen diferencias sustanciales:
- Reestructuración: engloba cualquier cambio profundo en la empresa —financiero, organizativo o societario— con la finalidad de garantizar su estabilidad y continuidad.
- Reorganización: se centra en los aspectos internos del negocio, como los procesos, el personal o la estructura operativa.
- Refinanciación: alude a la modificación de las condiciones de la deuda con bancos o acreedores, buscando una mejora en los plazos o tipos de interés.
En la práctica, una reestructuración integral suele combinar los tres elementos para obtener un resultado eficaz y duradero.
Tipos de reestructuración empresarial
Existen diferentes modalidades de reestructuración según las necesidades y el grado de dificultad que atraviese la empresa. En términos generales, pueden distinguirse tres tipos principales:
a) Reestructuración financiera
Es la más habitual en situaciones de tensión económica. Su finalidad es aliviar la carga financiera y restaurar el equilibrio del balance.
Entre las medidas más comunes se incluyen:
- Renegociación o refinanciación de deudas.
- Conversión de deuda en capital.
- Aplazamientos o fraccionamientos de pago.
- Incorporación de nuevos socios o inversores.
- Venta de activos no estratégicos.
La legislación española permite actualmente acogerse a los planes de reestructuración preconcursal, que facilitan acuerdos con acreedores antes de acudir al concurso de acreedores, garantizando así la continuidad de la empresa.
b) Reestructuración operativa
Afecta al funcionamiento interno del negocio. Su objetivo es incrementar la rentabilidad mediante una mejor gestión de los recursos y la optimización de procesos.
Ejemplos habituales:
- Revisión o rediseño del modelo de negocio.
- Digitalización y automatización de procesos.
- Reorganización del personal o la cadena de suministro.
- Externalización de servicios no esenciales.
- Cierre o venta de divisiones deficitarias.
c) Reestructuración societaria o mercantil
Consiste en modificar la estructura jurídica o accionarial de la empresa. Se utiliza principalmente por razones fiscales, estratégicas o de expansión.
Entre las operaciones más frecuentes se encuentran:
- Fusiones y adquisiciones (M&A).
- Escisiones o segregaciones.
- Transformaciones societarias.
- Creación de filiales o joint ventures.
Dada su complejidad, este tipo de procesos requiere una planificación legal y fiscal exhaustiva, especialmente cuando intervienen sociedades con presencia en distintas jurisdicciones.
Cuándo conviene reestructurar una empresa
La reestructuración debe entenderse como una decisión estratégica y preventiva, no como un último recurso. Resulta aconsejable iniciarla cuando aparecen señales de alerta como las siguientes:
- Dificultades para cumplir con obligaciones de pago.
Indica una presión financiera significativa. Reestructurar en este punto permite renegociar deudas y equilibrar el flujo de caja antes de llegar a la insolvencia. - Caída sostenida de ventas o márgenes.
Si los ingresos o beneficios disminuyen de forma continuada, conviene analizar la estructura de costes y el modelo comercial para evitar pérdidas estructurales. - Dependencia excesiva de financiación externa.
Una empresa demasiado apalancada corre el riesgo de perder flexibilidad. La reestructuración puede ayudar a equilibrar la relación entre recursos propios y ajenos. - Problemas recurrentes de liquidez.
La falta de liquidez para cubrir gastos corrientes evidencia un desequilibrio financiero. Una reestructuración permite reorganizar los flujos de cobros y pagos. - Pérdida de competitividad o cuota de mercado.
Cuando la empresa deja de ser competitiva frente a su entorno, es necesario reorientar su estrategia, innovar y optimizar procesos. - Desajuste entre estructura de costes y volumen de negocio.
Si los gastos fijos superan de forma persistente la capacidad de facturación, la reestructuración ayuda a ajustar la organización y recuperar la rentabilidad.
En todos los casos, actuar con antelación aumenta significativamente las posibilidades de éxito y reduce el impacto económico y reputacional.
Consecuencias de una reestructuración empresarial
Un proceso de reestructuración conlleva efectos relevantes tanto positivos como negativos.
Entre sus principales ventajas destacan:
- Recuperación de la viabilidad económica.
- Mejora de la rentabilidad y del flujo de caja.
- Reducción del endeudamiento y de los costes financieros.
- Refuerzo de la confianza entre clientes, proveedores e inversores.
- Mantenimiento de la actividad y del empleo.
No obstante, también puede implicar costes y desafíos, como la pérdida de control por parte de los socios, el impacto en la plantilla o un desgaste temporal en la imagen corporativa.
Por ello, resulta esencial contar con un asesoramiento jurídico y financiero especializado, capaz de diseñar y ejecutar el proceso con rigor técnico y visión estratégica.
Fases para hacer una reestructuración empresarial paso a paso
Aunque cada caso presenta particularidades, el proceso de reestructuración suele desarrollarse en las siguientes etapas:
1. Diagnóstico y análisis financiero
Se realiza una evaluación detallada de la situación económica, financiera y operativa: activos, pasivos, liquidez, costes, rentabilidad y proyecciones. Este diagnóstico permite identificar las causas reales de los desequilibrios.
2. Diseño del plan de reestructuración
A partir del análisis previo, se elabora un plan estratégico con objetivos, medidas y previsiones realistas.
Cuando existen tensiones financieras, este plan puede formalizarse como un plan de reestructuración preconcursal, de acuerdo con la normativa concursal vigente.
Debe incluir:
- Medidas financieras y operativas.
- Calendario de ejecución.
- Estimación de riesgos y escenarios alternativos.
3. Negociación con acreedores y partes interesadas
La fase de negociación es clave. Implica alcanzar acuerdos con bancos, acreedores, socios o proveedores para obtener su apoyo al plan.
La legislación actual permite homologar judicialmente estos acuerdos sin necesidad de acudir al concurso de acreedores.
4. Implementación del plan
Una vez aprobado, se procede a ejecutar las medidas contempladas. Es fundamental contar con un equipo jurídico y financiero coordinado que supervise la aplicación y garantice su cumplimiento.
5. Seguimiento y control
Tras la implementación, se establece un sistema de seguimiento continuo que permita medir resultados, identificar desviaciones y adoptar correcciones a tiempo.
Marco legal y novedades en 2025
Desde la reforma de la Ley Concursal de 2022, el marco legal español ofrece instrumentos más flexibles para prevenir la insolvencia.
Los planes de reestructuración preconcursal permiten a las empresas negociar con sus acreedores antes de entrar en concurso, suspendiendo ejecuciones y evitando la liquidación.
En 2025, estos mecanismos se consolidan como la vía más eficaz para empresas en dificultades, ya que:
- Adaptan la deuda a la capacidad real de pago.
- Favorecen la continuidad empresarial y la conservación del empleo.
- Aportan seguridad jurídica a todas las partes implicadas.
Se aprecia, además, un aumento del uso de modelos mixtos, que combinan medidas financieras y operativas, especialmente en sectores como la construcción, la hostelería, el comercio minorista o los servicios tecnológicos.
Beneficios de una reestructuración bien planificada
Una reestructuración correctamente diseñada puede convertir una situación crítica en una oportunidad de mejora.
Sus principales beneficios incluyen:
- Prevención de la insolvencia y evitación del concurso de acreedores.
- Optimización de los recursos humanos y financieros.
- Fortalecimiento de la posición competitiva y reputacional.
- Aumento de la transparencia ante entidades financieras e inversores.
- Adaptación ágil a los cambios del mercado, como la digitalización o la sostenibilidad.
Lejos de representar un fracaso, la reestructuración constituye una decisión estratégica orientada a la supervivencia y al crecimiento.
Errores comunes y cómo evitarlos
Durante los procesos de reestructuración empresarial, ciertos errores pueden comprometer el resultado:
- Actuar demasiado tarde.
Retrasar la decisión reduce las opciones de éxito y limita la capacidad de negociación con acreedores. - No contar con asesoramiento especializado.
La falta de experiencia jurídica y financiera puede generar incumplimientos normativos o decisiones poco viables. - Descuidar la comunicación.
La falta de información clara a empleados, clientes o proveedores puede generar desconfianza y afectar la continuidad del negocio. - No identificar correctamente las causas del problema.
Atacar solo los síntomas —como la falta de liquidez— sin analizar las causas estructurales impide aplicar soluciones duraderas. - Plantear medidas aisladas o a corto plazo.
Una reestructuración efectiva requiere una visión integral y sostenida en el tiempo. Las decisiones improvisadas suelen agravar la situación.
Evitar estos errores exige planificación, objetividad y un acompañamiento profesional experimentado que aporte perspectiva y rigor técnico.
Cómo puede ayudar un despacho especializado en derecho mercantil
La complejidad de estos procesos hace indispensable el apoyo de abogados con experiencia en derecho mercantil y concursal.
En despachos con la trayectoria de Peña Ochoa & Granados, con más de 40 años dedicados al asesoramiento empresarial, la reestructuración se aborda desde una visión integral que combina la experiencia jurídica, financiera y estratégica.
Entre los servicios que presta el despacho destacan:
- Elaboración y negociación de planes de reestructuración.
- Asesoramiento en procesos concursales y preconcursales.
- Diseño y ejecución de operaciones societarias (fusiones, escisiones, transformaciones).
- Reestructuración de contratos mercantiles y franquicias.
- Representación ante juzgados mercantiles en toda España.
Gracias a esta experiencia y enfoque multidisciplinar, las empresas pueden afrontar sus procesos de cambio con seguridad jurídica, proteger su patrimonio y asegurar la continuidad de su actividad.
Licenciado en Derecho por la Universidad San Pablo CEU de Madrid y Máster en Asesoría Jurídica de Empresas (LL.M.) en el I.E. Business School en el año 2009. Especializado en asistencia jurídica al franquiciado y en ciberderecho.
Número de colegiado: 86065