Due diligence legal: qué significa, para qué sirve y cómo funciona

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En el mundo empresarial se repite constantemente la idea de que antes de tomar una decisión importante hay que “mirar debajo de la alfombra”. Puede que no se utilice esa expresión de forma literal, pero la idea es la misma: nadie quiere comprometer capital, esfuerzo o reputación sin saber con exactitud qué está comprando, en qué está invirtiendo o qué riesgos asumirá dentro de unos meses. De esta necesidad nace la due diligence legal, un proceso que, aunque suene anglosajón y sofisticado, no es más que la búsqueda minuciosa de aquello que no siempre se ve a simple vista.

La due diligence legal se ha convertido en una herramienta imprescindible para empresas que crecen, para inversores que buscan seguridad y para negocios que necesitan saber si, realmente, todo está tan ordenado como parece cuando se firman contratos, se negocian fusiones o se plantea la entrada de un nuevo socio. Pero, curiosamente, sigue siendo un término que provoca preguntas: ¿qué implica?, ¿cuánto tiempo lleva?, ¿para qué sirve exactamente? Y, sobre todo, ¿por qué se considera determinante a la hora de cerrar —o de romper— una operación empresarial?

Qué significa realmente realizar una due diligence legal

Cuando se habla de due diligence se suele pensar en una especie de auditoría que revisa cientos de documentos. Y es cierto, aunque esa visión se queda corta. La due diligence legal es, ante todo, un proceso destinado a obtener una fotografía fiel del estado jurídico de una empresa: cómo está constituida, qué contratos mantiene, qué obligaciones arrastra, qué riesgos asume y qué posibles problemas podrían aparecer en el futuro inmediato. Dicho de una forma más sencilla: es conocer la realidad sin adornos. Para ello, existen abogados expertos en due diligence legal

La expresión “diligencia debida” describe muy bien la filosofía del proceso. Una empresa que decide adquirir otra, un fondo que pretende invertir o un emprendedor que quiere integrar un negocio ajeno en su estructura deben actuar con prudencia. Esa prudencia se traduce en revisar, contrastar y entender. No vale con confiar en la palabra o en una presentación comercial bien construida. Hay que comprobar que lo que se declara coincide con lo que existe realmente.

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Para qué sirve una due diligence legal y por qué es tan decisiva

La due diligence legal sirve para tomar decisiones sin improvisar. Hay operaciones que se firman o se descartan exclusivamente en función de lo que aparece en un informe de este tipo. No porque sea un documento intimidante, sino porque tiene el poder de revelar datos esenciales que no siempre se perciben a primera vista.

Un comprador, por ejemplo, no puede permitirse adquirir una empresa que está inmersa en un litigio relevante sin saberlo. Un inversor querrá asegurarse de que los contratos clave no van a desaparecer en cuanto cambie el control societario. Y cualquier empresario sensato quiere evitar encontrarse, meses después de cerrar un acuerdo, con obligaciones ocultas, cláusulas que limitan la actividad o contratos que nunca debieron firmarse.

La due diligence legal, en definitiva, sirve para poner luz donde suele haber sombras. A veces esa luz confirma que todo está en orden; otras veces alerta de situaciones que obligan a renegociar el precio, a introducir garantías adicionales o, en casos más delicados, a abandonar la operación antes de que sea demasiado tarde.

Resulta curioso cómo, en algunas ocasiones, lo que parecía un detalle anecdótico termina condicionando toda la negociación. Un contrato mal redactado, una licencia que no está actualizada, una marca que aún no ha sido registrada correctamente o incluso un acuerdo verbal que nadie había documentado pueden convertirse en factores decisivos. Y es precisamente para identificarlos —y comprender su alcance— para lo que existe la due diligence.

Cómo funciona una due diligence legal paso a paso

El funcionamiento real de una due diligence legal no es tan complejo como podría parecer desde fuera, aunque exige orden, constancia y una mirada jurídica experimentada. Lo habitual es que el proceso comience con un acuerdo de confidencialidad. A partir de ahí, la empresa objeto de análisis pone a disposición de los revisores una serie de documentos que componen la llamada data room.

La imagen es casi inevitable: carpetas digitales llenas de contratos, actas, estatutos, informes laborales, licencias, pólizas, acuerdos con proveedores y cualquier cosa que pueda tener relevancia jurídica. El equipo que realiza la due diligence no se limita a leer; interpreta, compara, busca incoherencias y solicita aclaraciones cuando algo no encaja. Lo que se pretende es construir un relato estructurado de la situación jurídica de la empresa.

Con frecuencia aparecen pequeñas sorpresas. Un contrato que parecía vigente ya no lo está. Una obligación concreta se interpretó años atrás de una manera excesivamente laxa. Una marca que se da por registrada resulta tener una clase pendiente. Nada de esto tiene por qué invalidar una operación, pero sí puede modificar su planteamiento.

Tras la revisión llega el informe, que suele plasmar, de forma detallada, tanto los aspectos positivos como los riesgos. No se trata de generar alarma, sino de ofrecer una base sólida para decidir. Cada riesgo va acompañado de recomendaciones que ayudan a mitigarlo, corregirlo o incorporarlo a la negociación.

Por qué una due diligence legal puede cambiar por completo una negociación

Hay operaciones que, literalmente, cambian de rumbo tras una due diligence legal. Y no siempre para mal. A veces el comprador confirma que la empresa está mejor estructurada de lo que pensaba y avanza con más seguridad. En otras, descubre contingencias relevantes que obligan a replantear el precio o la forma de estructurar la transacción.

En ocasiones, incluso, el vendedor toma conciencia de que su propia organización necesita mejoras. Eso le permite ordenar su estructura antes de volver a presentarse ante el mercado. La due diligence, en este sentido, no es solo una herramienta para quien compra, sino también para quien vende.

Lo que sí es constante es la capacidad del proceso para evitar sorpresas incómodas. Una negociación sin due diligence es un salto al vacío; una negociación con due diligence es un camino en el que, aunque haya obstáculos, al menos se conocen de antemano.

Un ejemplo práctico de due diligence

Uno de los últimos procedimientos que nos llegó al despacho consistente en la suscripción de un acuerdo de transmisión de acciones, podría servirnos de ejemplo sobre la utilización de una due diligence. En ese caso, fundamentalmente consistió en una auditoría previa a la firma de la compraventa. Una vez acordados los términos de la entrada como socio, por este despacho se realizó un análisis de la empresa en cuanto a su situación contable-fiscal y jurídica-laboral.

Nuestro cliente, como socio entrante, debía asegurarse de cuestiones como:

  • La empresa debía estar legalmente constituida.
  • Las marcas y dominios debían estar registradas y no debían tener problemas en cuanto a la propiedad intelectual.
  • Debía cumplirse escrupulosamente la normativa laboral.
  • La empresa debía estar al corriente de pago en sus obligaciones (bancos, proveedores) e impuestos (ya fuera Hacienda o Seguridad Social).
  • Los contratos con clientes debían estar en orden y ajustarse a la realidad fáctica de la empresa.
  • No debían haber juicios pendientes ni conocimiento de que pudiera existir alguna demanda en proceso.

Los beneficios de realizar una due diligence, incluso cuando no es obligatoria

A pesar de que existen operaciones donde la due diligence no es estrictamente necesaria, en la práctica se ha convertido en una herramienta fundamental para evitar sorpresas. El coste de no realizarla puede ser muy superior al de llevarla a cabo, especialmente cuando una empresa tiene una estructura compleja o un volumen significativo de contratos.

Para los inversores, además, es un filtro esencial. Permite evaluar si la empresa está preparada para crecer, si tiene una base jurídica sólida o si arrastra problemas que podrían comprometer su expansión. Para los vendedores o socios actuales, representa una oportunidad para poner su empresa en orden antes de exponerla al mercado, lo que incrementa su valor y mejora la percepción ante potenciales compradores.

En definitiva, la due diligence legal no es solo una herramienta técnica, sino una forma de tomar control de la información y de asegurar que las decisiones se basan en hechos verificables.

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Abogados para Due Dilingence

La due diligence legal se ha convertido en una pieza esencial dentro del ecosistema empresarial contemporáneo. No porque esté de moda, sino porque permite actuar con criterio. Comprender qué implica, qué información aporta y cómo puede transformar una negociación es fundamental para cualquier compañía que aspire a tomar decisiones informadas, sin precipitación ni ingenuidad.

Y, como ocurre con todas las herramientas que exigen precisión, la calidad del resultado depende en gran medida de la experiencia de quienes la realizan. En Peña Ochoa y Granados, despacho integrado en el Grupo Afianza Asesores, llevamos años acompañando a empresas, inversores y emprendedores en procesos de due diligence legal que requieren una mirada detallista, estratégica y capaz de anticipar riesgos. Nuestro trabajo consiste precisamente en eso: aportar claridad allí donde, a simple vista, solo se ven documentos dispersos, y ofrecer a nuestros clientes la seguridad necesaria para avanzar en sus operaciones con la confianza de estar tomando la decisión correcta.

María José Navarro García es abogado en ejercicio desde hace más de 15 años. Posee amplia experiencia en materia de derecho procesal civil, habiendo coordinado litigios relativos a incumplimientos contractuales, así como controversias judiciales derivadas del incumplimiento y/o finalización de contratos de agencia y franquicia.

Ha ejercido como letrado del Turno de Oficio del ICAM en la rama de penal durante seis años y ha prestado asesoramiento jurídico trabajando como abogado in house en empresas como Bankia o Burger King Spain.

Número de colegiado: 77774.

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